Lunes 11 de julio
Busquen primero el Reino (Mat. 6:33).
Si queremos poner el Reino en primer lugar en nuestra vida, debemos ser como Abrahán y estar dispuestos a sacrificarnos para agradar a Dios (Mar. 10:28-30; Heb. 11:8-10). No esperemos una vida sin problemas. Incluso los que le dedican su vida a Jehová tendrán dificultades (Sant. 1:2; 1 Ped. 5:9). Hoy más que nunca, tenemos razones para centrarnos en el futuro. Los sucesos mundiales dejan claro que estamos en la parte final de los últimos días de este sistema. Entre las muchas bendiciones que tendremos gracias al Reino estará la de ver que nuestros seres amados vuelven a vivir. Entonces, Jehová recompensará a Abrahán por su fe y paciencia devolviéndoles la vida a él y a su familia aquí en la Tierra. ¿Estará usted allí para recibirlos? Podrá lograrlo si, como Abrahán, está dispuesto a sacrificarse por el Reino de Dios, mantiene la fe a pesar de los problemas y espera con paciencia a que Jehová actúe (Miq. 7:7). w20.08 5, 6 párrs. 13, 14; 7 párr. 17
Martes 12 de julio
Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida (Apoc. 2:10).
Sabemos que, si nuestros enemigos nos matan, Jehová nos devolverá la vida. Estamos convencidos de que nada de lo que hagan puede separarnos de nuestro Dios (Rom. 8:35-39). Qué sabiduría tan extraordinaria ha mostrado Jehová al darnos la esperanza de la resurrección. Con ella, le quita a Satanás una de sus armas más poderosas y a la vez nos da a nosotros una valentía indestructible. Si nuestros enemigos nos amenazan con quitarnos la vida, ¿confiaremos en que Jehová nos la puede devolver? Para saberlo, preguntémonos: “¿Muestran las pequeñas decisiones que tomo cada día que confío en Jehová?” (Luc. 16:10). “¿Demuestro con mi manera de vivir que confío en la promesa de Jehová de darme lo necesario si busco primero el Reino?” (Mat. 6:31-33). Si la respuesta es sí, podremos afrontar cualquier prueba que se nos presente (Prov. 3:5, 6). w20.08 17, 18 párrs. 15, 16
Jueves 14 de julio
Piensen detenidamente en Jesús para que no se cansen ni se rindan (Heb. 12:3).
Algo que nos ayudará a estar centrados en la predicación es pensar en todo lo que Jehová hace para ayudarnos. Por ejemplo, nos da abundante alimento espiritual: publicaciones impresas y digitales, grabaciones de audio y video, y programas de JW Broadcasting®. Pensemos en esto: nuestro sitio oficial de Internet tiene información en más de mil idiomas (Mat. 24:45-47). Algo que también nos ayudará a estar centrados en la predicación es seguir el ejemplo de Jesús. Él no dejó que nada lo distrajera de dar testimonio de la verdad (Juan 18:37). No cayó en la tentación cuando Satanás le ofreció “todos los reinos del mundo y su gloria” ni cuando la gente quiso hacerlo rey (Mat. 4:8, 9; Juan 6:15). No se dejó llevar por el deseo de conseguir riquezas materiales ni por el temor ante la dura oposición (Luc. 9:58; Juan 8:59). Cuando se ponga a prueba nuestra fe, nos mantendremos centrados si recordamos lo que dijo Pablo en el texto de hoy. w20.09 9, 10 párrs. 6, 7
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Viernes 15 de julio
Imítenme a mí, así como yo imito a Cristo (1 Cor. 11:1).
Estamos muy agradecidos de tener en la congregación a tantas hermanas que trabajan muy duro. Participan en las reuniones, predican y se interesan por sus hermanos. Además, algunas ayudan en el mantenimiento del Salón del Reino. Claro, también afrontan problemas. Algunas cuidan de sus padres de edad avanzada. Otras aguantan la oposición de sus familiares. Y otras crían solas a sus hijos y se esfuerzan mucho para mantenerlos. ¿Por qué debemos esforzarnos por apoyar a nuestras hermanas? Porque el mundo no siempre trata a las mujeres con la dignidad que merecen. Además, la propia Biblia nos dice que les demos apoyo. Por ejemplo, el apóstol Pablo le pidió a la congregación de Roma que recibiera con gusto a Febe y que la ayudara en lo que necesitara (Rom. 16:1, 2). Pablo venía de una cultura que trataba a las mujeres como inferiores. Pero, cuando se hizo cristiano, imitó a Jesús y trató a las mujeres con bondad y respeto. w20.09 20 párrs. 1, 2
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Sábado 16 de julio
Hagan discípulos. Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he mandado (Mat. 28:19, 20).
Para ayudar al estudiante a tener el deseo de hablar de las buenas noticias, tal vez podemos hacerle preguntas como estas: “¿Cómo diría usted que ha mejorado su vida desde que aceptó el mensaje del Reino? ¿Cree que otras personas necesitan escucharlo? ¿Qué puede hacer por ellas?” (Prov. 3:27; Mat. 9:37, 38). Recordemos que Jesús nos dijo que les enseñemos a otros a obedecer todo lo que él mandó. Sin duda, esto incluye los dos mandamientos más importantes, que son amar a Dios y amar al prójimo (Mat. 22:37-39). De hecho, el amor es el principal motivo por el que predicamos. Es comprensible que a algunos estudiantes les dé miedo pensar en salir a predicar, pero podemos asegurarles que Jehová los ayudará a ir venciendo poco a poco su temor a la gente (Sal. 18:1-3; Prov. 29:25). w20.11 3 párrs. 6-8
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Domingo 17 de julio
No hemos dejado de orar por ustedes (Col. 1:9).
Como parte de la preparación para dirigir un curso bíblico, debemos hablarle a Jehová sobre el estudiante y sus necesidades. Pidámosle que nos ayude a usar la Biblia de manera que le lleguemos al corazón. No olvidemos que nuestra meta es ayudarlo a llegar al bautismo. El estudiante también debe comunicarse con Jehová escuchándolo y hablando con él. La manera de escucharlo es leyendo la Biblia todos los días (Jos. 1:8; Sal. 1:1-3). Y puede hablar con Jehová orándole todos los días. Por eso, oremos desde el corazón al principio y al final de cada clase, y mencionemos al estudiante. Así aprenderá a orar desde el corazón y a dirigirse a Jehová en el nombre de Jesucristo (Mat. 6:9; Juan 15:16). Imaginemos cuánto se acercará a Dios cuando lo escuche leyendo la Biblia todos los días y cuando hable con él orándole (Sant. 4:8). w20.10 8 párr. 8; 9 párrs. 10, 11















