LAS ULTIMAS HORAS DE JESUS. (SEGUNDA PARTE)
MATEO: Mientras seguían comiendo, Jesús tomó un pan y, después de hacer una oración, lo partió, se lo dio a los discípulos y les dijo: “Tomen, coman. Esto representa mi cuerpo”. 27 Y tomó una copa, le dio gracias a Dios y se la dio a ellos diciendo: “Beban de ella, todos ustedes, 28 porque esto representa mi sangre, ‘la sangre del pacto’, que va a ser derramada en beneficio de muchas personas, para que sus pecados sean perdonados.
29 Pero les digo que no volveré a beber más de este producto de la vid hasta el día en que beba vino nuevo con ustedes en el Reino de mi Padre”. 30 Por último, después de cantar alabanzas, se fueron al monte de los Olivos.
MARCOS: Mientras seguían comiendo, él tomó un pan, hizo una oración, lo partió, se lo dio a ellos y les dijo: “Tómenlo; esto representa mi cuerpo”. 23 Y tomó una copa, le dio gracias a Dios y se la dio a ellos, y todos bebieron de ella. 24 Y les dijo: “Esto representa mi sangre, ‘la sangre del pacto’, que va a ser derramada en beneficio de muchas personas. 25 Les aseguro que ya no beberé más del producto de la vid hasta el día en que beba vino nuevo en el Reino de Dios”. 26 Por último, después de cantar alabanzas, se fueron al monte de los Olivos.
LUCAS: Así que, cuando llegó la hora, él se sentó a la mesa junto con los apóstoles. 15 Y les dijo: “Deseaba tanto comer con ustedes esta Pascua antes de que empiece mi sufrimiento...; 16 porque les digo que ya no la volveré a comer hasta que esta tenga su cumplimiento en el Reino de Dios”. 17 Y, después de aceptar una copa, dio gracias a Dios y les dijo: “Tómenla y vayan pasándola entre ustedes, 18 porque les digo que a partir de ahora no volveré a beber del producto de la vid hasta que venga el Reino de Dios”.
19 Después tomó un pan, le dio gracias a Dios, lo partió, se lo dio a ellos y les dijo: “Esto representa mi cuerpo, que será dado en beneficio de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí”. 20 También, después de haber cenado, hizo lo mismo con la copa. Les dijo: “Esta copa representa el nuevo pacto, validado con mi sangre, que va a ser derramada en beneficio de ustedes.
21 ”Pero, miren, la mano del que me va a traicionar está conmigo en la mesa. 22 Porque, es cierto, el Hijo del Hombre sigue su camino según lo que está establecido. Pero ¡ay del que lo va a traicionar!”. 23 De modo que empezaron a discutir unos con otros sobre quién de ellos sería el que iba a hacer eso.
24 Entonces también surgió una fuerte discusión entre los discípulos sobre quién de ellos era considerado el mayor. 25 Pero él les dijo: “Los reyes de las naciones dominan al pueblo, y a los que tienen autoridad sobre la gente se les llama benefactores. 26 Sin embargo, ustedes no deben ser así. Más bien, el que sea mayor entre ustedes, que se vuelva como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. 27 Porque ¿quién es mayor? ¿El que come, o el que sirve? ¿Acaso no es el que come? Pero yo estoy entre ustedes como el que sirve.
28 ”Ahora bien, ustedes son los que en mis pruebas se han mantenido a mi lado. 29 Y yo hago un pacto con ustedes para un reino, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, 30 para que coman y beban a mi mesa en mi Reino y se sienten en tronos para juzgar a las 12 tribus de Israel.
31 ”Simón, Simón, mira que Satanás los ha reclamado a todos ustedes para sacudirlos como si fueran trigo. 32 Pero yo he rogado por ti para que tu fe no decaiga. Y tú, cuando vuelvas, fortalece a tus hermanos”. 33 Entonces él le dijo: “Señor, estoy listo para ir a prisión contigo y hasta para morir contigo”. 34 Pero él le respondió: “Pedro, te digo que hoy el gallo no cantará hasta que hayas negado tres veces que me conoces”.
35 También les dijo: “Cuando los envié sin bolsita para el dinero ni bolsa de provisiones ni sandalias, ¿verdad que no les faltó nada?”. “¡No!”, le contestaron. 36 Entonces él les dijo: “Pero, ahora, el que tiene una bolsita para el dinero, que la lleve, y también una bolsa de provisiones; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. 37 Porque les digo que tiene que cumplirse en mí esto que está escrito: ‘Fue considerado un delincuente’. De hecho, esto se está cumpliendo en mí”. 38 Entonces ellos le dijeron: “Señor, mira, aquí hay dos espadas”. Él les respondió: “Con eso basta”. Al salir, se fue como de costumbre al monte de los Olivos, y los discípulos lo siguieron.
JUAN: Entonces, después de lavarles los pies, ponerse su manto y sentarse* de nuevo a la mesa, les dijo: “¿Entienden lo que les he hecho? 13 Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. 14 Por eso, si yo, el Señor y Maestro, les he lavado los pies a ustedes, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. 15 Yo les he dado el ejemplo* para que hagan lo mismo que yo les hice. 16 De verdad les aseguro que el esclavo no es más que su amo ni es el enviado más que el que lo envió. 17 Ahora que saben estas cosas, serán felices si las ponen en práctica. 18 No me refiero a todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero esto fue para que se cumpliera el pasaje de las Escrituras que dice: ‘El que comía de mi pan se ha vuelto en mi contra’. 19 Les digo esto desde ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda ustedes crean que yo soy quien digo ser. 20 De verdad les aseguro que el que recibe a cualquiera que yo envíe me recibe también a mí, y el que me recibe a mí recibe también al que me envió”.
21 Después de decir estas cosas, Jesús se sintió angustiado y declaró: “De verdad les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar”. 22 Los discípulos empezaron a mirarse unos a otros, confundidos por no saber a cuál de ellos se estaba refiriendo. 23 Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa junto a Jesús. 24 Así que Simón Pedro le hizo una seña con la cabeza y le preguntó: “¿De quién está hablando?”. 25 Entonces él se recostó en el pecho de Jesús y le preguntó: “Señor, ¿quién es?”. 26 Jesús contestó: “Es aquel a quien le dé el pedazo de pan que voy a mojar”. Y, después de mojar el pan, se lo dio a Judas hijo de Simón Iscariote. 27 Después de que Judas tomó el pedazo de pan, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: “Lo que estás haciendo, hazlo más rápido”. 28 Pero ninguno de los que estaban a la mesa sabía por qué le había dicho eso. 29 De hecho, algunos pensaban que, como Judas tenía a su cargo la caja del dinero, Jesús le estaba diciendo “Compra las cosas que necesitamos para la fiesta”, o quizás que les diera algo a los pobres. 30 Así que, en cuanto recibió el pedazo de pan, salió de allí. Era de noche.
31 Entonces, cuando ya se había ido, Jesús dijo: “Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado por medio de él. 32 Dios mismo lo va a glorificar, y lo va a glorificar enseguida. 33 Hijitos, voy a estar con ustedes un poco más de tiempo. Me buscarán; pero lo mismo que les dije a los judíos se lo digo ahora a ustedes: ‘No pueden venir adonde yo voy’. 34 Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; que, así como yo los he amado, ustedes se amen unos a otros. 35 De este modo todos sabrán que ustedes son mis discípulos: si se tienen amor unos a otros”.
36 Simón Pedro le preguntó: “Señor, ¿adónde vas?”. Jesús le contestó: “Adonde yo voy no puedes seguirme ahora, pero me seguirás más tarde”. 37 Pedro le dijo: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. 38 Jesús le contestó: “¿Que tú darás la vida por mí? De verdad te aseguro que de ningún modo el gallo cantará hasta que hayas negado tres veces que me conoces”.
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tomó un pan y [...] lo partió. El pan que se solía usar en el antiguo Oriente Medio era delgado y, si no tenía levadura, quebradizo. El hecho de que Jesús lo partiera no tenía ningún significado espiritual, simplemente era la manera normal de repartir ese tipo de pan. Era común preparar panes planos que se endurecían al hornearlos. Por eso se acostumbraba partirlos para comerlos.
hacer una oración. O “pronunciar una bendición”. Al parecer, esta expresión se refiere a hacer una oración de alabanza y gratitud a Dios.
representa. La palabra griega estín (que significa literalmente ‘es’) tiene aquí el sentido de ‘significa’, ‘simboliza’ o ‘representa’. Este sentido estaba claro para los apóstoles, porque en esta ocasión el cuerpo perfecto de Jesús estaba frente a ellos, así como el pan sin levadura que estaban a punto de comer. Por lo tanto, el pan no podía ser el cuerpo literal de Jesús. Es interesante que la misma palabra griega se usa en Mt 12:7, y muchas versiones de la Biblia la traducen como “significa”.
la sangre del pacto. El nuevo pacto, que Jehová haría con los cristianos ungidos, fue posible gracias al sacrificio de Jesús (Heb 8:10). Aquí Jesús usa la misma expresión que utilizó Moisés cuando sirvió de mediador al inaugurar el pacto de la Ley con Israel en el monte Sinaí (Éx 24:8; Heb 9:19-21). Tal como la sangre de toros y de cabras dio validez al pacto de la Ley entre Dios y la nación de Israel, la sangre de Jesús daría validez al nuevo pacto, que Jehová haría con el Israel espiritual. Ese pacto entró en vigor en el Pentecostés del año 33 de nuestra era.
beba vino nuevo. En las Escrituras, el vino a veces simboliza la alegría.
después de cantar alabanzas. O “después de cantar himnos”, “después de cantar salmos”. Según una tradición judía, los primeros salmos del Hallel (Sl 113, 114) se cantaban o recitaban durante la cena de la Pascua; los últimos cuatro (Sl 115-118), al terminar la comida. Estos últimos contienen algunas profecías que hablan del Mesías. El Sl 118 comienza y termina con estas palabras: “Denle gracias a Jehová porque él es bueno; su amor leal dura para siempre” (Sl 118:1, 29). Estas bien pudieron ser las últimas palabras de alabanza que Jesús cantó con sus apóstoles fieles la noche antes de morir.
cuando llegó la hora. Se refiere al anochecer, cuando comenzaba el 14 de nisán.
se sentó. O “se reclinó”.
después de aceptar una copa. Jesús estaba celebrando la Pascua con sus discípulos (Lu 22:15). Para ese entonces, esta celebración incluía pasar la copa que se menciona aquí. La Biblia no dice que se usara vino durante la Pascua en Egipto, ni que Jehová mandara usarlo durante la fiesta. Así que parece que esta costumbre de pasar copas de vino entre los participantes de la Pascua se introdujo con el tiempo. Jesús no condenó tomar vino durante esa cena. De hecho, después de dar gracias a Dios, él mismo bebió el vino de la Pascua con sus apóstoles. Y, después, cuando instituyó la Cena del Señor, les ofreció una copa a sus discípulos (Lu 22:20).
después de haber cenado. Todo indica que aquí se refiere a la cena de la Pascua que Jesús comió con sus discípulos antes de instituir la Cena del Señor. Jesús celebró la Pascua como era la costumbre de la época. No la cambió ni la interrumpió introduciendo algo nuevo. De este modo, como judío que era, obedeció la Ley. Pero, después de celebrar la Pascua siguiendo la Ley mosaica, Jesús ya podía instituir una nueva cena para conmemorar la muerte que sufriría ese mismo día de la Pascua.
el nuevo pacto, validado con mi sangre. Lucas es el único escritor de los Evangelios que registra que Jesús habló aquí de “un nuevo pacto” haciendo referencia a Jer 31:31. El nuevo pacto, entre Jehová y los cristianos ungidos, se estableció con el sacrificio de Jesús (Heb 8:10). Aquí Jesús usa los términos “pacto” y “sangre” de forma parecida a como los utilizó Moisés cuando, sirviendo de mediador, inauguró el pacto de la Ley con Israel en el monte Sinaí (Éx 24:8; Heb 9:19-21). Tal como la sangre de toros y de cabras dio validez al pacto de la Ley entre Dios y la nación de Israel, la sangre de Jesús dio validez al nuevo pacto, que Jehová haría con el Israel espiritual. Ese pacto entró en vigor en el Pentecostés del año 33 de nuestra era (Heb 9:14, 15).
... derramada en beneficio de ustedes. Algunos manuscritos no incluyen las palabras desde la mitad del versículo 19 (“que será dado...”) hasta el final del versículo 20. Pero hay muchos manuscritos antiguos y confiables que sí lo hacen.
Pero, miren, la mano del que me va a traicionar está conmigo. Parece que lo que se describe en los versículos 21 a 23 no sigue estrictamente un orden cronológico. Al comparar Mt 26:20-29 y Mr 14:17-25 con Jn 13:21-30, se ve que Judas ya se había ido antes de que Jesús instituyera la Cena del Señor. Judas no podía estar entre los presentes cuando Cristo los elogió por haberse mantenido a su lado en sus pruebas, porque él no lo había hecho. Y seguro que Jesús no incluyó a Judas en el “pacto [...] para un reino” (Lu 22:28-30).
sigue su camino. Según algunos expertos, Jesús usó aquí un eufemismo para decir de forma más suave que iba a morir.
benefactores. La palabra griega euerguétēs (lit. “alguien que hace el bien”) a menudo se usaba como título honorífico y se les concedía a príncipes y personas importantes, sobre todo a los que realizaban algún servicio público valioso. A diferencia de lo que hacen los gobernantes de este mundo, los que dirigen a los discípulos de Cristo no deben considerarse benefactores y pensar que sus hermanos en la fe les deben algo (Lu 22:26).
el que dirige. La palabra griega empleada aquí (hēguéomai) también aparece en Heb 13:7, 17, 24 y describe el trabajo de los superintendentes de la congregación cristiana.
el que sirve. O “el que ministra”. Aquí se usa el verbo griego diakonéō, que está relacionado con el sustantivo diákonos (“ministro”, “siervo”, “sirviente”). Este sustantivo se refiere a alguien que presta un servicio a favor de otros con humildad y constancia. También se usa para referirse a Cristo (Ro 15:8), a los ministros o siervos de Cristo, tanto hombres como mujeres (Ro 16:1; 1Co 3:5-7; Col 1:23), y a los siervos ministeriales (Flp 1:1; 1Ti 3:8), así como a los sirvientes de una casa (Jn 2:5, 9) y a los funcionarios del gobierno (Ro 13:4).
yo hago un pacto con ustedes para un reino. El verbo griego diatíthemai, que aquí se traduce como “hacer un pacto”, está relacionado con el sustantivo diathḗkē, que se traduce como “pacto”. En Hch 3:25 y Heb 8:10; 10:16 aparecen tanto el verbo como el sustantivo en la expresión “hacer (lit. “pactar”) un pacto”. En este versículo, Jesús hace referencia a dos pactos: uno entre él y su Padre, y otro entre él y sus discípulos ungidos, que van a gobernar con él en el Reino.
coman y beban a mi mesa. Comer con alguien implicaba tener una amistad y una relación pacífica con esa persona. Así que, si uno tenía el privilegio de comer regularmente a la mesa de un rey, era porque disfrutaba de su favor y de una estrecha amistad con él (1Re 2:7). Esta es la relación que Jesús les prometió aquí a sus discípulos fieles (Lu 22:28-30; ver también Lu 13:29; Ap 19:9).
para sacudirlos como si fueran trigo. En tiempos bíblicos, después de trillar y aventar el trigo, este se pasaba por un cedazo o criba sacudiéndolo. Esto permitía separar del grano la paja o el tamo que quedaban. Las pruebas que Jesús estaba a punto de sufrir también pondrían a prueba a sus discípulos. Jesús comparó esta prueba a sacudir el trigo.
vuelvas. O “regreses”, “te arrepientas”. Parece que Jesús está hablando de cuando Pedro regresara recuperado de su caída, causada principalmente por un exceso de confianza combinado con el temor al hombre. Comparar con Pr 29:25.
el gallo. Los cuatro Evangelios mencionan que un gallo cantaría, pero solo Marcos dice que lo haría dos veces (Mt 26:34, 74, 75; Mr 14:30, 72; Lu 22:60, 61; Jn 13:38; 18:27). La Misná indica que se criaban gallos en Jerusalén en los días de Jesús, lo que sirve de apoyo al relato bíblico. Es muy probable que el gallo cantara de madrugada.
deben. O “tienen la obligación de”. El verbo griego se usa con frecuencia en un contexto económico y tiene el sentido básico de ‘estar endeudado’ o ‘deberle algo a alguien’ (Mt 18:28, 30, 34; Lu 16:5, 7). Aquí y en otros lugares se usa con el sentido más amplio de tener la obligación de hacer algo (1Jn 3:16; 4:11; 3Jn 8 .
lavarse los pies unos a otros. Por el contexto se ve que Jesús estaba enseñando a sus fieles discípulos a mostrar interés no solo por las necesidades físicas de sus hermanos, sino también por sus necesidades espirituales. Acababa de darles una lección sobre cómo ser humildes y servirse unos a otros cuando él, que era su Maestro, les lavó los pies. Al decirles “ustedes están limpios, aunque no todos”, dio a entender que no se refería únicamente a una limpieza literal de los pies (Jn 13:10). En Ef 5:25, 26, se dice que él purifica a la congregación cristiana con “el baño de agua por medio de la palabra” de la verdad. Los cristianos podían imitar su ejemplo ayudando a otros a mantenerse limpios y no caer en las tentaciones y lazos con los que el mundo trataba de contaminarlos a diario (Gál 6:1; Heb 10:22; 12:13).
el enviado. O “el mensajero”, “el apóstol”. El término griego empleado aquí (apóstolos) viene del verbo apostéllō, que significa ‘enviar’ (Mt 10:5; Lu 11:49; 14:32). Este término aparece 80 veces en las Escrituras Griegas Cristianas y se traduce como “apóstol” o “apóstoles” en 78 ocasiones. En Flp 2:25 algunas Biblias usan “enviado”. Esta es la única vez que aparece en el Evangelio de Juan.
se ha vuelto en mi contra. Lit. “ha levantado su talón contra mí”. Jesús aquí cita las palabras proféticas de Sl 41:9. En ese versículo, David habla de forma figurada de un compañero que lo traiciona, quizás refiriéndose a su consejero Ahitofel (2Sa 15:12). Jesús le aplica estas palabras a Judas Iscariote. De modo que esta expresión aquí se refiere a un acto de traición, una seria amenaza para la persona contra la que se levanta el talón.
el que Jesús amaba. Es decir, el discípulo al que Jesús quería especialmente. Esta es la primera de las cinco veces que se menciona a un discípulo “que Jesús [o “él”] amaba”, “a quien Jesús quería” o “al que Jesús amaba” (Jn 19:26; 20:2; 21:7, 20). Por lo general, se cree que este discípulo es el apóstol Juan, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago (Mt 4:21; Mr 1:19; Lu 5:10). Hay varias razones para creer esto. Una es que en este Evangelio no se menciona al apóstol Juan por nombre. Solo se hace referencia a él como uno de “los hijos de Zebedeo” en Jn 21:2. Otra razón es que en Jn 21:20-24 se relaciona “el discípulo al que Jesús amaba” con el escritor del Evangelio. Y Jesús le dijo a Pedro sobre aquel apóstol: “Si quiero que se quede aquí hasta que yo venga, ¿qué te importa eso a ti?”. Estas palabras parecen dar a entender que el discípulo del que estaban hablando viviría más tiempo que Pedro y los demás apóstoles. Este detalle coincide con lo que le sucedió al apóstol Juan.
junto a. Lit. “en el seno de”. Esta expresión está relacionada con la forma en la que la gente se reclinaba a la mesa en los días de Jesús. Las personas se recostaban de lado apoyando el codo izquierdo en un cojín. Y se inclinaban sobre el seno o el pecho del que tuvieran al lado para hablar privadamente con él (Jn 13:25). Así que estar “junto a” o “en el seno de” alguien implicaba una relación de favor y una estrecha amistad con esa persona. Al parecer, las expresiones que se usan en Lu y Jn están basadas en esta costumbre.
Hijitos. En los Evangelios, esta es la primera vez que Jesús usa esta expresión cariñosa para dirigirse a sus discípulos. La palabra griega que aquí se traduce como “hijitos” (tekníon) es el diminutivo del término téknon (que se ha traducido como “hijo”). En las Escrituras Griegas Cristianas, el diminutivo se usa con frecuencia para comunicar afecto y familiaridad. Por eso esta expresión también podría traducirse como “queridos hijos” o “amados hijos”. Aparece nueve veces en las Escrituras Griegas Cristianas y siempre se usa en sentido figurado para referirse a los discípulos (Gál 4:19; 1Jn 2:1, 12, 28; 3:7, 18; 4:4; 5:21).
nuevo mandamiento. La Ley mosaica exigía que uno amara a su prójimo tanto como se amaba a sí mismo (Le 19:18). Pero este amor no necesariamente implicaba estar dispuesto a sacrificar la vida por el prójimo. El mandamiento de Jesús era nuevo por lo que dijo a continuación: “Así como yo los he amado”. Él les puso a sus discípulos un modelo perfecto de cómo amar y vivir para los demás sin egoísmo. Este amor motivaría a una persona a morir por los demás. La vida de Jesús y su muerte son un ejemplo del amor que requería este nuevo mandamiento (Jn 15:13).
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LAS ULTIMAS HORAS DE JESUS. (TERCERA PARTE)
MATEO: Entonces Jesús les dijo: “Esta noche, todos ustedes van a fallar por mi causa, porque está escrito: ‘Heriré al pastor y las ovejas del rebaño serán dispersadas’. 32 Pero, después de ser resucitado, iré delante de ustedes camino a Galilea”. 33 Pedro le respondió: “Aunque todos los demás fallen por tu causa, ¡yo nunca fallaré!”. 34 Jesús le dijo: “Te aseguro que esta noche, antes de que cante un gallo, tú negarás tres veces
que me conoces”. 35 Pedro le dijo: “Aunque tenga que morir contigo, yo nunca negaré conocerte”. Y todos los demás discípulos dijeron lo mismo.
36 Después Jesús fue con ellos al lugar llamado Getsemaní y les dijo: “Quédense aquí sentados mientras yo voy allá a orar”. 37 Entonces se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y empezó a sentirse triste y muy angustiado. 38 Les dijo: “Estoy tan angustiado que siento que me muero. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo”. 39 Luego se alejó un poco de ellos, cayó rostro a tierra y oró así: “Padre mío, si es posible, aparta de mí esta copa. Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.
40 Después volvió adonde estaban los discípulos y los encontró dormidos. Y le preguntó a Pedro: “¿Es que no pudieron mantenerse despiertos conmigo ni siquiera una hora? 41 Manténganse despiertos y oren constantemente para que no caigan en la tentación. Claro, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”. 42 De nuevo, por segunda vez, se fue y oró así: “Padre mío, si no es posible apartar esto de mí sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad”. 43 Volvió otra vez y los encontró durmiendo, porque tenían los ojos cargados de sueño. 44 Así que de nuevo los dejó y se fue a orar por tercera vez. Y repitió lo mismo que antes. 45 Entonces volvió adonde estaban los discípulos y les dijo: “¡Están durmiendo y descansando en un momento como este! ¡Miren! Se ha acercado la hora para que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de pecadores.
MARCOS: Y Jesús les dijo: “Todos ustedes van a fallar, porque está escrito: ‘Heriré al pastor y las ovejas serán dispersadas’. 28 Pero, después de ser resucitado, iré delante de ustedes camino a Galilea”. 29 Pedro le respondió: “Incluso si todos los demás fallan, yo no lo haré”. 30 Entonces Jesús le dijo: “Te aseguro que hoy mismo, esta misma noche, antes de que un gallo cante dos veces, tú negarás tres veces que me conoces”. 31 Pero él seguía insistiendo: “Aunque tenga que morir contigo, yo nunca negaré conocerte”. Y todos los demás empezaron a decir lo mismo.
32 Entonces llegaron a un lugar llamado Getsemaní, y él les dijo a sus discípulos: “Quédense aquí sentados mientras yo oro”. 33 Y se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, y empezó a sentirse profundamente afligido y muy angustiado. 34 Les dijo: “Estoy tan angustiado que siento que me muero. Quédense aquí y manténganse despiertos”. 35 Luego se alejó un poco de ellos, cayó al suelo y empezó a orar pidiendo que, si era posible, no le llegara aquella difícil hora. 36 Decía: “Abba, Padre, para ti todo es posible; quítame esta copa. Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”. 37 Después volvió adonde estaban ellos y los encontró dormidos. Y le preguntó a Pedro: “Simón, ¿te dormiste? ¿No tuviste fuerzas para mantenerte despierto ni siquiera una hora? 38 Manténganse despiertos y oren constantemente para que no caigan en la tentación. Claro, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”. 39 Entonces se fue a orar de nuevo y pidió lo mismo que antes. 40 Volvió otra vez y los encontró durmiendo, porque tenían los ojos cargados de sueño. Y ellos no sabían qué decirle. 41 Y vino por tercera vez y les dijo: “¡Están durmiendo y descansando en un momento como este! ¡Basta! ¡Ha llegado la hora! Miren, el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de pecadores.
LUCAS: Cuando llegaron al lugar, les dijo: “Quédense orando para que no caigan en la tentación”. 41 Y él se apartó de ellos a una distancia como de un tiro de piedra. Se puso de rodillas y comenzó a orar 42 diciendo: “Padre, si quieres, quítame esta copa. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. 43 Entonces se le apareció un ángel del cielo y lo fortaleció. 44 Con todo, su agonía era tan grande que continuó orando todavía con más intensidad, y su sudor se volvió como gotas de sangre que caían al suelo. 45 Cuando se levantó después de orar, fue adonde estaban los discípulos y los encontró durmiendo, agotados por la tristeza. 46 Les dijo: “¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren todo el tiempo para que no caigan en la tentación”.
JUAN: Después de decir estas cosas, Jesús se fue con sus discípulos al otro lado del valle de Cedrón y entró con ellos en un huerto que había allí.
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fallar. "sufrir tropiezo".
antes de que cante un gallo. Los cuatro Evangelios mencionan este detalle, pero solo Marcos dice que el gallo cantaría dos veces (Mt 26:74, 75; Mr 14:30, 72; Lu 22:34, 60, 61; Jn 13:38; 18:27). La Misná indica que se criaban gallos en Jerusalén en los días de Jesús, lo que sirve de apoyo al relato bíblico. Es muy probable que el gallo cantara de madrugada.
Getsemaní. Parece que este jardín se encontraba en el monte de los Olivos, al este de Jerusalén, al otro lado del valle de Cedrón. Probablemente tenía una prensa de aceitunas, ya que su nombre se deriva de una expresión hebrea o aramea (gath schemanéh) que significa ‘prensa de aceite’. Aunque no se puede determinar la ubicación exacta, una tradición sostiene que Getsemaní se encontraba donde hoy existe un jardín al pie del monte de los Olivos, en una bifurcación de la carretera que pasa por su ladera occidental.
los dos hijos de Zebedeo. Es decir, los apóstoles Santiago y Juan (Mt 4:21; 10:2).
Estoy. O “Mi alma está”. La palabra griega psykhḗ, tradicionalmente traducida como “alma”, aquí se refiere a todo el ser de una persona. Así que la expresión “mi alma está” podría traducirse como “todo mi ser está” o sencillamente “yo estoy”.
me muero. O “sumamente triste, hasta la muerte”.
cayó rostro a tierra. O “se arrojó bocabajo al suelo”, quizá apoyándose sobre sus manos o sus codos. En la Biblia se mencionan varias posturas que se adoptaban al orar, como ponerse de pie o arrodillarse. Además, alguien que orara con fervor podía literalmente tenderse bocabajo con su cuerpo estirado.
aparta de mí esta copa. En la Biblia, la palabra copa con frecuencia representa lo que Jehová le ha asignado a alguien que haga, su voluntad para él (ver la nota de estudio de Mt 20:22). No hay duda de que a Jesús le preocupaba mucho que morir acusado de blasfemia y sedición pudiera deshonrar a Dios. Eso lo motivó a pedirle que apartara de él esa “copa”.
no pudieron. Aquí el texto griego usa el verbo en la segunda persona del plural, lo que indica que Jesús no solo estaba hablando con Pedro, sino también con los demás discípulos.
espíritu. O “la intención es buena”. Aquí se refiere a la motivación que sale del corazón simbólico de una persona y hace que haga o diga cosas de cierta manera.
carne. O “el cuerpo”. En la Biblia, este término se usa con frecuencia para referirse a la naturaleza imperfecta y pecadora del ser humano.
¡miren! Traducción del término griego idóu, que se suele usar para llamar la atención sobre lo que viene a continuación y así animar al lector a visualizar la escena o fijarse en un detalle de la narración. También se usa para dar énfasis o para introducir algo nuevo o sorprendente. En esta edición, estos términos se han traducido literalmente en algunos lugares, pero a menudo se han usado otros términos y técnicas que crean el mismo efecto. En las Escrituras Griegas Cristianas, el término aparece sobre todo en los libros de Mateo, Lucas y Apocalipsis. En las Escrituras Hebreas, también se usa con frecuencia el término hebreo equivalente.
resucitado.
manténganse despiertos. Jesús había destacado la importancia de que sus discípulos se mantuvieran despiertos en sentido espiritual porque no sabían el día ni la hora de su venida. Él repite su consejo aquí y de nuevo en Mr 14:38, donde relaciona mantenerse despiertos en sentido espiritual con orar constantemente. Se encuentran consejos similares por todas las Escrituras Griegas Cristianas, lo que demuestra que para los cristianos verdaderos es vital estar alertas en sentido espiritual (1Co 16:13; Col 4:2; 1Te 5:6; 1Pe 5:8; Ap 16:15).
Abba. Palabra hebrea o aramea (transliterada al griego) que aparece tres veces en las Escrituras Griegas Cristianas (Ro 8:15; Gál 4:6). Literalmente significa ‘oh, padre’ o ‘el padre’. Combina algo de la intimidad de la palabra española papá con la dignidad de la palabra padre, de modo que es una expresión informal y a la vez respetuosa. Era una de las primeras palabras que decía un niño cuando aprendía a hablar. En antiguos escritos hebreos y arameos se ve que hasta un hijo adulto la usaba al dirigirse a su padre. Por lo tanto, más que un título, era una forma cariñosa de expresarse. El hecho de que Jesús la utilizara demuestra que tenía una relación cercana y de confianza con su Padre.
Padre. Las tres veces que aparece la palabra abba viene seguida de su traducción al griego ho patḗr, expresión que significa literalmente ‘oh, padre’ o ‘el padre’.
tenían los ojos cargados de sueño. Expresión idiomática griega que significa ‘tener muchísimo sueño’. También puede traducirse como “no podían mantener los ojos abiertos”.
Quédense orando. O “Sigan orando”. Esta instrucción, que aparentemente solo registró Lucas, parece estar dirigida a los 11 apóstoles fieles. En Lu 22:46 y en los relatos paralelos de Mt 26:41 y Mr 14:38 se registra una instrucción parecida. En este caso Jesús se la dio solo a los tres discípulos que lo acompañaron cuando estaba orando en el jardín (Mt 26:37-39; Mr 14:33-35). El hecho de que Lucas registrara las dos veces que él dio esta instrucción (Lu 22:40, 46) es un ejemplo más de cómo su Evangelio destaca la oración. Otros casos en los que solo Lucas menciona el tema de la oración o dice que Jesús estaba orando se encuentran en Lu 3:21; 5:16; 6:12; 9:18, 28; 11:1; 23:46.
un ángel. De los cuatro escritores de los Evangelios, solo Lucas menciona que a Jesús se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo.
su sudor se volvió como gotas de sangre. Es posible que aquí Lucas estuviera haciendo una comparación para indicar que el sudor de Cristo parecía formar gotas de sangre o que su sudor goteaba como las gotas de sangre de una herida. Otra opción que algunos sugieren es que la sangre de Jesús traspasara su piel y tal vez se mezclara con el sudor. Esta enfermedad, conocida como diapédesis, hace que la sangre o algunos elementos de ella traspasen las paredes de los vasos sanguíneos sin que estén rotos. Los informes indican que esto ha ocurrido en casos de extrema tensión mental. También existe otra enfermedad, llamada hematidrosis, en la que el cuerpo transpira un sudor teñido de pigmentos sanguíneos o de sangre, o algún otro fluido corporal mezclado con sangre. Esto haría que “sudara sangre”. Por supuesto, estas son tan solo algunas posibles explicaciones de lo que pudo haberle ocurrido a Jesús.
... que caían al suelo. Aunque los versículos 43 y 44 aparecen en algunos manuscritos antiguos, en otros se omiten. Sin embargo, aparecen en la mayoría de las traducciones bíblicas.
valle de Cedrón. O “torrente invernal de Cedrón”. Esta es la única vez que se menciona el valle de Cedrón en las Escrituras Griegas Cristianas. Este valle se abre paso entre Jerusalén y el monte de los Olivos, y va de norte a sur a lo largo del lado oriental de la ciudad. La mayor parte del tiempo estaba seco, incluso en invierno, y solo corría agua por él después de una lluvia muy fuerte. La palabra griega khéimarros, que aquí se traduce “valle”, significa literalmente ‘torrente invernal’, es decir, una caudalosa corriente de agua producida en invierno cuando las lluvias eran fuertes. Esta palabra griega se usa más de 80 veces en la Septuaginta para traducir la palabra hebrea nájal, que corresponde a “valle” y se emplea cuando se habla del valle de Cedrón en las Escrituras Hebreas (2Sa 15:23; 1Re 2:37). Tanto el término hebreo como el griego pueden referirse a una corriente de agua, un arroyo o un torrente (Dt 10:7; Job 6:15; Is 66:12; Eze 47:5). Sin embargo, lo más frecuente es que se refieran al cauce excavado por un torrente de agua que se forma debido a las lluvias de invierno (Nú 34:5; Jos 13:9; 17:9; 1Sa 17:40; 1Re 15:13; 2Cr 33:14; Ne 2:15; Can 6:11). Ambas palabras se traducen con frecuencia como “wadi”.
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