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miércoles, 3 de abril de 2013

PUNTOS SOBRESALIENTES Y DISCURSO 2 Y 3 SEMANA 8 ABRIL 2013



Escuela del Ministerio Teocrático
Lectura de la Biblia: Lucas 10 - 12
Puntos sobresalientes (10 min.)
Núm. 1: Lucas 12:1-21(4 min. o menos)
Núm. 2: ¿A qué se puede atribuir el desarrollo de las varias características raciales? (rs pág. 292 párr. 2–pág. 293 párr. 2)(5 min.)
Núm. 3: ¿Porque vemos a Jehová como nuestro Padre? (Mat. 6:9)(5 min.)
Lectura de la Biblia: Lucas10a 12

Puntos Sobresalientes (10 min)
*** w08 15/3 págs. 31-32 Puntos sobresalientes del libro de Lucas ***
10:18. ¿A qué se refería Jesús cuando les dijo a los 70 discípulos: “Contemplaba yo a Satanás ya caído como un relámpago del cielo”? Jesús no estaba diciendo que Satanás ya hubiera sido expulsado del cielo. Eso no aconteció sino hasta poco después de que Cristo fuera entronizado como Rey celestial en 1914 (Rev. 12:1-10). Aunque no podemos ser dogmáticos en este asunto, al hablar de un acontecimiento futuro utilizando el tiempo pasado, Jesús aparentemente quería destacar que sin duda ocurriría.
(Lucas 10:18) Ante aquello, él les dijo: “Contemplaba yo a Satanás ya caído como un relámpago del cielo.
11:1-4. Al comparar estas instrucciones con las palabras ligeramente diferentes de la oración modelo —que se pronunció en el Sermón del Monte cerca de un año y medio antes—, queda claro que nuestras oraciones no deben ser una mera repetición de ciertas palabras (Mat. 6:9-13).
(Lucas 11:1-4) Ahora bien, aconteció que estando él en cierto lugar orando, cuando cesó, cierto discípulo suyo le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan también enseñó a sus discípulos”. 2 Entonces él les dijo: “Cuando oren, digan: ‘Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. 3 Danos nuestro pan para el día según la necesidad del día. 4 Y perdónanos nuestros pecados, porque nosotros mismos también perdonamos a todo el que nos debe; y no nos metas en tentación’”.
11:5, 13. Aunque Jehová desea contestar nuestras oraciones, debemos ser persistentes al orar (1 Juan 5:14).
(Lucas 11:5) Además, les dijo: “¿Quién de ustedes tendrá un amigo e irá a él a medianoche y le dirá: ‘Amigo, préstame tres panes,
(Lucas 11:13) Por lo tanto, si ustedes, aunque son inicuos, saben dar buenos regalos a sus hijos, ¡con cuánta más razón dará el Padre en el cielo espíritu santo a los que le piden!”.
11:27, 28. La verdadera felicidad proviene de cumplir fielmente la voluntad de Dios y no de las relaciones familiares o los logros materiales.
(Lucas 11:27, 28) Ahora bien, mientras él decía estas cosas cierta mujer de entre la muchedumbre levantó la voz y le dijo: “¡Feliz es la matriz que te llevó y los pechos que mamaste!”. 28 Pero él dijo: “No; más bien: ¡Felices son los que oyen la palabra de Dios y la guardan!”.
11:41. Nuestras dádivas de misericordia deben proceder de un corazón bien dispuesto y lleno de amor.
(Lucas 11:41) Sin embargo, den como dádivas de misericordia las cosas que están dentro, y ¡miren!, todas las [otras] cosas son limpias respecto a ustedes.
12:47, 48. Quien recibe más responsabilidades pero no cumple con ellas es más censurable que quien no conoce o comprende a cabalidad sus obligaciones.
(Lucas 12:47, 48) Entonces aquel esclavo que entendió la voluntad de su amo, pero que no se alistó, ni hizo conforme a la voluntad de él, será golpeado con muchos golpes. 48 Pero el que no entendió y por eso hizo cosas que merecen golpes será golpeado con pocos. De hecho, a todo aquel a quien se dio mucho, mucho se le exigirá; y al que pusieron a cargo de mucho, le exigirán más de lo acostumbrado.
*** w09 15/8 pág. 29 Evitemos las distracciones en este “día de buenas noticias” ***
(Luc. 10:4). La palabra griega que se traduce “saludo” puede significar más que un simple “hola” o “buenos días”. También puede referirse a los abrazos y las largas conversaciones que solían producirse cuando se encontraban dos amigos. Puesto que el mensaje que llevaban era urgente, los discípulos no debían distraerse, sino aprovechar bien el tiempo.
(Lucas 10:4) No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias, y no abracen a nadie en saludo por el camino.
*** w97 15/1 págs. 13-14 párr. 16 Nuestro papel de mensajeros de la paz de Dios **
(Lucas 10:16) Hoy día, los testigos de Jehová efectúan su ministerio del mismo modo. Las buenas nuevas que llevan a la gente no son suyas; pertenecen a Aquel que los envió. Su comisión consiste en proclamarlas. Si la gente las acepta, puede obtener magníficas bendiciones. Si las rechaza, rechaza la paz con Jehová y su Hijo, Jesucristo.
(Lucas 10:16) ”El que les escucha a ustedes me escucha a mí [también]. Y el que los desatiende a ustedes me desatiende a mí [también]. Además, el que me desatiende a mí desatiende [también] al que me envió”.
*** w06 1/4 pág. 5 Entendimiento de la Biblia: ¿qué le ayudará a obtenerlo? ***
(Lucas 10:21) Estas palabras que Jesús dirigió a su Padre celestial indican que para entender la Biblia debemos tener la actitud apropiada. La sabiduría de Jehová se manifiesta en el hecho de que ha suministrado un libro que únicamente las personas humildes y que se dejan enseñar pueden entender de verdad.
(Lucas 10:21) En aquella misma hora se llenó de gran gozo en el espíritu santo, y dijo: “Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido cuidadosamente estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos. Sí, oh Padre, porque el hacerlo así vino a ser la manera aprobada por ti.
*** cf cap. 12 págs. 123-124 párrs. 13-14 “Sin ilustración no les hablaba” ***
(Lucas 10:31, 32) El Hijo de Dios tomaba en consideración a la gente que lo escuchaba. Del mismo modo, nosotros debemos tomar en consideración a nuestro auditorio al elegir las ilustraciones. ¿Qué factores podríamos tomar en cuenta? Quizás su edad, sus antecedentes culturales o familiares, y su oficio o profesión. Por ejemplo, una ilustración
que gire en torno a las labores agrícolas se entenderá mejor en una zona rural que en una gran ciudad.
(Lucas 10:31, 32) Ahora bien, por casualidad, cierto sacerdote bajaba por aquel camino, pero, cuando lo vio, pasó por el otro lado. 32 Así mismo, un levita también, cuando bajó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado.
*** w09 15/2 págs. 17-18 párr. 14 ¿Ora usted tal como enseñó Jesús? ***
(Luc. 11:3) Esta es una petición que le hacemos a Dios para que nos dé el alimento necesario “para este día”. Como confiamos en que él tiene la capacidad de cubrir nuestras necesidades día a día, no hace falta pedirle más que eso. Esta petición nos trae a la memoria lo que Jehová les ordenó a los israelitas en el desierto: que cada uno recogiera “su cantidad [de maná] día por día” (Éxo. 16:4).
(Lucas 11:3) Danos nuestro pan para el día según la necesidad del día.


Núm. 1: Lucas 12:1-21
12 Entretanto, cuando los de la muchedumbre se hubieron reunido en tantos millares que se pisaban unos a otros, él comenzó por decir primero a sus discípulos: “Guárdense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. 2 Pero nada hay cuidadosamente ocultado que no haya de revelarse, ni secreto que no llegue a saberse. 3 Por lo tanto, las cosas que ustedes digan en la oscuridad se oirán en la luz, y lo que susurren en cuartos privados se predicará desde las azoteas. 4 Además, les digo, amigos míos: No teman a los que matan el cuerpo y después de esto no pueden hacer nada más. 5 Pero yo les indicaré a quién temer: Teman a aquel que después de matar tiene autoridad para echar en el Gehena. Sí, les digo, teman a Este. 6 Se venden cinco gorriones por dos monedas de poco valor, ¿no es verdad? Sin embargo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. 7 Pero hasta los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados. No tengan temor; ustedes valen más que muchos gorriones.
8 ”Yo les digo, pues: Todo el que confiese unión conmigo delante de los hombres, el Hijo del hombre también confesará unión con él delante de los ángeles de Dios. 9 Mas el que me repudie delante de los hombres será repudiado delante de los ángeles de Dios. 10 Y a todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; pero al que blasfeme contra el espíritu santo no le será perdonado. 11 Pero cuando los lleven ante asambleas públicas y ante funcionarios de gobierno y autoridades, no se inquieten acerca de cómo o qué hablarán en defensa, o de qué dirán; 12 porque el espíritu santo les enseñará en aquella misma hora las cosas que deben decir”.
13 Entonces uno de la muchedumbre le dijo: “Maestro, di a mi hermano que divida conmigo la herencia”. 14 Él le dijo: “Hombre, ¿quién me nombró juez o repartidor sobre ustedes?”. 15 Entonces les dijo: “Mantengan abiertos los ojos y guárdense de toda suerte de codicia, porque hasta cuando uno tiene en abundancia, su vida no resulta de las cosas que posee”. 16 Con eso les habló una ilustración, y dijo: “El terreno de cierto hombre rico produjo bien. 17 Por consiguiente, él razonaba dentro de sí, diciendo: ‘¿Qué haré, ya que no tengo dónde recoger mis cosechas?’. 18 De modo que dijo: ‘Haré esto: demoleré mis graneros y edificaré otros mayores, y allí recogeré todo mi grano y todas mis cosas buenas; 19 y diré a mi alma: “Alma, tienes muchas cosas buenas almacenadas para muchos años; pásalo tranquila, come, bebe, goza”’. 20 Pero Dios le dijo: ‘Irrazonable, esta noche exigen de ti tu alma. Entonces, ¿quién ha de tener las cosas que almacenaste?’. 21 Así pasa con el hombre que atesora para sí, pero no es rico para con Dios”.


Núm. 2: ¿A qué se puede atribuir el desarrollo de las varias características raciales? (rs pág. 292 párr. 2–pág. 293 párr. 2)
“Todos los hombres que viven hoy pertenecen a una sola especie, Homo sapiens, y se derivan de un tronco común. [...] Las diferencias biológicas entre los seres humanos se deben a diferencias en la constitución hereditaria y a la influencia del ambiente en dicho potencial genético. En la mayor parte de los casos esas diferencias se deben a la interacción de estos dos conjuntos de factores. [...] Muchas veces las diferencias entre personas que pertenecen a una misma raza o a una misma población son mayores que las diferencias medias entre razas o poblaciones.” (Un cuerpo internacional de científicos convocado por la UNESCO, según la cita en StatementonRace, Nueva York, 1972, tercera edición, Ashley Montagu, págs. 149, 150.)
“Una raza es simplemente uno de los conjuntos de genes parcialmente aislados en que llegó a estar dividido el género humano durante su esparcimiento geográfico primigenio y después. En términos generales se ha desarrollado una raza en cada una de las cinco principales zonas continentales de la Tierra. [...] El hombre en realidad se ramificó genéticamente durante esta fase de la historia, y podemos medir y estudiar los resultados de dicha ramificación en lo que queda hoy de las razas geográficas antiguas. Como sería de esperar, la ramificación parece estar correlacionada con el grado de aislamiento. [...] Cuando en los continentes tuvo lugar la formación de las razas, quedando ‘embotelladas’ miles de poblaciones en conjuntos aislados de genes por todo el mundo, se establecieron las diferencias por frecuencia de genes que vemos en la actualidad. [...] La paradoja que se nos presenta es que cada grupo de seres humanos parece diferente en lo exterior, y, sin embargo, debajo de estas diferencias hay una similitud fundamental” (Heredity and Human Life [La herencia y la vida humana], Nueva York, 1963, H. L. Carson, págs. 151, 154, 162, 163). (Así, pues, a principios de la historia humana, cuando un grupo de personas quedaba aislado de otros grupos y las personas se casaban con miembros de su propio grupo, en su prole se enfatizaban ciertas combinaciones de características genéticas distintivas.)
¿Enseña la Biblia que las personas de la raza negra hayan sido maldecidas?
Esa idea se basa en un entendimiento equivocado de Génesis 9:25, donde se citan las siguientes palabras de Noé: “Maldito sea Canaán. Llegue a ser él el esclavo más bajo para sus hermanos”. Lea usted cuidadosamente ese texto; no dice nada respecto al color de la piel. La maldición se debió a que el hijo de Cam, Canaán, evidentemente había cometido un acto vergonzoso, por el cual mereció que se le maldijera. Pero ¿quiénes fueron los descendientes de Canaán? No fueron gente de piel negra, sino pueblos de piel más clara que vivieron al este del mar Mediterráneo. Debido a sus prácticas depravadas, sus ritos demoníacos, su idolatría y su práctica de sacrificar a sus infantes, llegaron a estar bajo juicio divino, y Dios dio a Israel la tierra que ocupaban los cananeos (Gén. 10:15-19). No se destruyó a todos los cananeos; algunos fueron asignados a trabajos forzados, en cumplimiento de la maldición. (Jos. 17:13.)
(Génesis 10:15-19) Y Canaán llegó a ser padre de Sidón su primogénito y de Het16 y del jebuseo y del amorreo y del guirgaseo17 y del heveo y del arqueo y del sineo18 y del arvadeo y del zemareo y del hamateo; y después las familias del cananeo fueron esparcidas. 19 De modo que el límite del cananeo llegó a ser desde Sidón hasta Guerar, cerca de Gaza, hasta Sodoma y Gomorra y Admá y Zeboyim, cerca de Lasa.
(Josué 17:13) Y resultó que, cuando los hijos de Israel se hicieron fuertes, fueron poniendo a los cananeos a hacer trabajos forzados, y no los desposeyeron enteramente.
¿De cuál de los hijos de Noé descendieron las personas de piel oscura? “Los hijos de Cus [otro de los hijos de Cam] fueron Seba y Havila y Sabta y Raama y Sabteca” (Gén. 10:6, 7). Posteriormente, las referencias bíblicas a Cus equivalen por lo general a Etiopía. Seba se usa luego con referencia a otro pueblo de la parte oriental de África y evidentemente cercano a Etiopía (Isa. 43:3, nota, NM, edición con referencias, en inglés.)
(Génesis 10:6, 7) Y los hijos de Cam fueron Cus y Mizraim y Put y Canaán. 7 Y los hijos de Cus fueron Sebá y Havilá y Sabtá y Raamá y Sabtecá. Y los hijos de Raamá fueron Seba y Dedán.
(Isaías 43:3) Porque yo soy Jehová tu Dios, el Santo de Israel tu Salvador. He dado a Egipto como rescate por ti, a Etiopía* y Sebá en lugar de ti.
*Nota:“Etiopía”, LXXVg; MTSy: “Cus”.
INFORMACION ADICIONAL
*** w11 1/7 pág. 23 ¿Favorece Dios a una raza en particular? ***
Jehová no se fija en el color de la piel ni en la fisonomía, sino en algo mucho más importante: nuestro corazón, es decir, lo que somos en el interior. Él mismo declara: “Los hombres juzgan por la apariencia exterior, pero yo miro el corazón” (1 Samuel 16:7, Nueva Biblia al Día). Tener presente este hecho puede ser muy reconfortante. Sea cual sea nuestro origen racial, muchos quizá no estemos conformes con nuestros rasgos físicos. Y la verdad es que no podemos hacer gran cosa por cambiarlos. Pero algo que sí podemos hacer es mejorar lo que de veras cuenta: nuestra mente y corazón (Colosenses 3:9-11). Con un autoexamen sincero, tal vez descubramos que tendemos a sentirnos un poco superiores o inferiores a las personas de otra raza. Como esos sentimientos se oponen al modo de pensar de Dios, hemos de hacer todo lo posible por sacárnoslos del corazón (Salmo 139:23, 24).
(1 Samuel 16:7) Pero Jehová dijo a Samuel: “No mires su apariencia ni lo alto de su estatura, porque lo he rechazado. Porque no de la manera como el hombre ve [es como Dios ve], porque el simple hombre ve lo que aparece a los ojos; pero en cuanto a Jehová, él ve lo que es el corazón”.
(Colosenses 3:9-11) No estén mintiéndose unos a otros. Desnúdense de la vieja personalidad con sus prácticas, 10 y vístanse de la nueva [personalidad], que mediante conocimiento exacto va haciéndose nueva según la imagen de Aquel que la ha creado, 11 donde no hay ni griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, extranjero, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todas las cosas y en todos.
(Salmo 139:23, 24) Escudríñame completamente, oh Dios, y conoce mi corazón. Examíname, y conoce mis pensamientos inquietantes, 24 y ve si hay en mí algún camino doloroso, Y guíame en el camino de tiempo indefinido.


Núm. 3: ¿Porque vemos a Jehová como nuestro Padre? (Mat. 6:9)
(Mateo 6:9) ”Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera: ”‘Padre nuestro [que estás] en los cielos, santificado sea tu nombre.
*** w10 15/2 págs. 3-4 ¿Vemos a Jehová como nuestro Padre? ***
EN CIERTA ocasión, un discípulo del Gran Maestro le hizo esta petición: “Señor, enséñanos a orar”. Él le respondió: “Cuando oren,digan: ‘Padre, santificado sea tu nombre’” (Luc. 11:1, 2). Jesús pudo haberse referido a Jehová con títulos tan sublimes como“Todopoderoso”, “Magnífico Instructor”, “Creador”, “Anciano de Días” y “Rey de la eternidad” (Gén. 49:25; Isa. 30:20; 40:28; Dan. 7:9;1 Tim. 1:17). Sin embargo, optó por llamarlo “Padre”. ¿Por qué? Tal vez porque desea que nos acerquemos al Ser más grandioso deluniverso con la misma actitud con la que se acerca un humilde niño a su querido papá.No obstante, hay personas a quienes les cuesta ver a Dios como Padre. Una cristiana llamada Atsuko admitió que ese fue sucaso: “Aunque ya estaba bautizada, por años se me hizo difícil acercarme a Jehová y dirigirme a él como mi Padre”. Y luegoseñaló un motivo por el que se sentía distanciada: “No recuerdo ni una sola ocasión en la que mi padre biológico metratara con cariño”.
En estos últimos días tan críticos, muchos hombres no demuestran el “cariño natural” que anhelan sus hijos (2 Tim.3:1, 3). Por eso, no es de extrañar que tanta gente se sienta como Atsuko. Sin embargo, es alentador saber que tenemossobradas razones para ver a Jehová como a un Padre que nos ama.
(Lucas 11:1, 2) Ahora bien, aconteció que estando él en cierto lugar orando, cuando cesó, cierto discípulo suyo le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan también enseñó a sus discípulos”. 2 Entonces él les dijo: “Cuando oren, digan: ‘Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino.
(Génesis 49:25) Él procede del Dios de tu padre, y él te ayudará; y él está con el Todopoderoso, y te bendecirá con las bendiciones de los cielos arriba, con las bendiciones de la profundidad acuosa que yace allá abajo, con las bendiciones de los pechos y la matriz.
(Isaías 30:20) Y Jehová ciertamente les dará a ustedes pan en la forma de angustia y agua en la forma de opresión; no obstante, tu Magnífico Instructor ya no se esconderá, y tus ojos tienen que llegar a ser [ojos] que vean a tu Magnífico Instructor.
(Isaías 40:28) ¿No has llegado a saber, o no has oído? Jehová, el Creador de las extremidades de la tierra, es un Dios hasta tiempo indefinido. Él no se cansa ni se fatiga. No se puede escudriñar su entendimiento.
(Daniel 7:9) ”Seguí contemplando hasta que se colocaron tronos y el Anciano de Días se sentó. La ropa de él era blanca justamente como la nieve, y el cabello de su cabeza era como lana limpia. Su trono era llamas de fuego; sus ruedas eran un fuego ardiente.
(1 Timoteo 1:17) Ahora bien, al Rey de la eternidad, incorruptible, invisible, [el] único Dios, sea honra y gloria para siempre jamás. Amén.
(2 Timoteo 3:1)Más sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar.
(2 Timoteo 3:3) sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien,
Jehová cubre todas nuestras necesidades
Para ver a Jehová como Padre, primero es necesario saber cómo es él. Pero ¿de qué manera podemos conseguirlo? Jesús dio la respuesta: “Nadie conoce plenamente al Hijo sino el Padre, ni conoce nadie plenamente al Padre sino el Hijo, y cualquiera a quien el Hijo quiera revelarlo” (Mat. 11:27). En efecto, no hay mejor forma de descubrir cómo es nuestro Padre celestial que meditando en lo que Cristo enseñó sobre él. Pues bien, ¿qué cosas nos reveló?
(Mateo 11:27) Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre, y nadie conoce plenamente al Hijo sino el Padre, ni conoce nadie plenamente al Padre sino el Hijo, y cualquiera a quien el Hijo quiera revelarlo.
Primeramente, reconoció que Dios era el Origen de su existencia con estas palabras: “Yo vivo a causa del Padre” (Juan 6:57). Y lo mismo cabe decir de nosotros (Sal. 36:9; Hech. 17:28). ¿Por qué nos dio Jehová la vida? Por amor. Sin duda, deberíamos corresponderle con el mismo sentimiento. La mayor muestra de amor por la humanidad la hizo al entregar a su querido Hijo como sacrificio para rescatarnos. Así, aunque somos pecadores, podemos gozar de su amistad (Rom. 5:12; 1 Juan 4:9, 10). Además, como nuestro Padre celestial siempre cumple sus promesas, tenemos la certeza de que todos los que lo amamos y obedecemos disfrutaremos en el futuro de “la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Rom. 8:21). Otra prueba del amor de Jehová es que cada día “hace salir su sol sobre [todos]” (Mat. 5:45). Difícilmente se nos ocurre orar para que salga el Sol. Pero ¡qué necesarios y agradables son sus rayos!
(Juan 6:57) Así como me envió el Padre viviente y yo vivo a causa del Padre, así también el que se alimenta de mí, sí, ese mismo vivirá a causa de mí.
(Salmo 36:9) Porque contigo está la fuente de la vida; por luz de ti podemos ver luz.
(Hechos 17:28) Porque por él tenemos vida y nos movemos y existimos, aun como ciertos poetas de entre ustedes han dicho: ‘Porque también somos linaje de él’.
(Romanos 5:12) Por eso, así como por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado...
(1 Juan 4:9, 10) Por esto el amor de Dios fue manifestado en nuestro caso, porque Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que nosotros consiguiéramos la vida mediante él. 10 El amor consiste en esto, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio propiciatorio por nuestros pecados.
(Romanos 8:21) de que la creación misma también será libertada de la esclavitud a la corrupción y tendrá la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
(Mateo 5:45) para que demuestren ser hijos de su Padre que está en los cielos, ya que él hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos.
Nuestro Padre celestial cubre con generosidad incomparable todas nuestras necesidades, y de hecho sabe cuáles son antes de que se las demos a conocer. ¿No es cierto que deberíamos observar detenidamente la creación y meditar en la forma tan amorosa como la cuida? (Mat. 6:8, 26.)
(Mateo 6:8) Pues bien, no se hagan semejantes a ellos, porque Dios su Padre sabe qué cosas necesitan ustedes hasta antes que se las pidan.
(Mateo 6:26) Observen atentamente las aves del cielo, porque ellas no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; no obstante, su Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes más que ellas?
Nuestro Padre vela por nosotros
Mediante el profeta Isaías, Dios hizo esta promesa a su pueblo de la antigüedad: “Aunque se aparten los montes y vacilen las colinas, mi amor no se apartará de ti, ni vacilará mi alianza de paz, dice el que te ama entrañablemente, el Señor” (Isa. 54:10, Sagrada Biblia, Universidad de Navarra, nota). Jesús recalcó el tierno cuidado de Dios en una oración que le dirigió durante la última noche de su vida humana. Hizo este ruego a favor de sus discípulos: “Ellos están en el mundo y yo voy a ti. Padre santo, vigílalos por causa de tu propio nombre” (Juan 17:11, 14). En respuesta a esta súplica, Jehová ha velado por los cristianos y los ha protegido. Uno de los medios que usa para librarnos de los ataques de Satanás es el oportuno alimento espiritual que sirve mediante “el esclavo fiel y discreto” (Mat. 24:45). Si lo consumimos regularmente, nos será más fácil vestirnos con “la armadura completa que proviene de Dios”. Fijémonos tan solo en una de sus piezas: “el escudo grande de la fe, con el cual pod[emos] apagar todos los proyectiles encendidos del inicuo” (Efe. 6:11, 16). Ciertamente, la fe nos salvaguarda contra los peligros espirituales y es un testimonio del poder protector de nuestro Padre. Comprenderemos aún mejor el entrañable amor de nuestro Padre celestial si reflexionamos en la manera como actuó Cristo durante su vida en la Tierra. En Marcos 10:13-16 vemos a Jesús diciendo a sus discípulos: “Dejen que los niñitos vengan a mí”. Y cuando aquellos pequeños se juntan en torno a él, los bendice y los abraza tiernamente. ¡Qué contentos tuvieron que ponerse! Jehová tiene la misma actitud que su Hijo. También espera a la gente con los brazos abiertos. ¿Cómo lo sabemos? Porque Jesús dijo: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre también” (Juan 14:9).
Jehová es un inagotable manantial de amor. Cubre nuestras necesidades a la perfección, nos protege como nadie y anhela que nos acerquemos a él (Sant. 4:8). ¡No podría haber un padre mejor!
Informacióncompleta en: wp12 07/01-S p.19-22

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